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Imagínese una metrópoli bulliciosa al mediodía. Entre la conmoción en la hora de comer, un anciano camina a través de un cruce entre la multitud. Sufre un colapso. A causa de que esto ocurre en su pueblo a unas cuadras de la oficina de su doctor, su historial médico es accesible de inmediato, y su padecimiento actual se identifica fácilmente y tratado. Ahora tome el mismo hombre en vacaciones en una ciudad a medio camino alrededor del mundo. Cuando sufre un colapso, la situación es inmensamente diferente. No se puede obtener su historial médico, y los doctores sólo pueden tratar la emergencia evaluando su estado actual. El profesor de Scripps, Jeremy Jackson, usa esta analogía para ilustrar el estado de los ecosistemas costeros del mundo: hoy en día están en la sala de emergencia, y no hay un archivo exacto de su historia. Hace dos años, un ecólogo marino y geólogo, Jackson, se propuso a entender como los ecosistemas costeros están cambiando. Cada ecosistema marino que había estudiado durante su carrera de 30 años había cambiado dramáticamente de cuando los había estudiado al principio y quería saber porque. De esta manera, formó un equipo internacional de 19 investigadores marinos los cuales recolectaron y analizaron datos arqueológicos, paleoecológicos e históricos. (Lea "Para Los Archivos" para informarse más sobre estas fuentes de información.) En lo que se ha convertido en un estudio sumamente influyente, publicado como el artículo de tapa de la revista Science, la investigación de Jackson ha presentado una sorprendente cuenta histórica sobre cómo las vastas poblaciones de especies marinas han sido aniquiladas durante siglos por un solo acto humano: la sobrepesca.
"No creo que necesitemos documentar en exhaustivo detalle lo que le ocurrió a cada especie en el mar; y no creo que lo podriamos hacer," dijo Jackson. "Pero el poder del resultado al que llegamos es que vimos una serie estándar de eventos en todos los lugares que buscamos. Dicha serie estaba sobrepescando los animales más grandes del alrededor, enfocándose después a organismos cada vez más pequeños que ocupan niveles inferiores en la cadena alimenticia" Según Michael Kirby, socio posdoctoral de Scripps y coautor de la investigación, los científicos participantes se reunieron en más de 10 ocasiones desde Septiembre de 1999 para hablar sobre pruebas de siglos de sobrepesca en tres áreas marinas: bosques de algas marinas, arrecifes coralinos, y estuarios. El equipo descubrió que los impactos humanos sobre los ecosistemas marinos fueron evidentes hace cientos y hasta miles de años atrás. Por ejemplo, en Norte América, la sobrepesca fue documentada antes de las épocas coloniales, aunque estos efectos no se comparan con los de la sobrepesca de hoy en día.
"Básicamente, al sobrepescar nuestros mares costeros por siglos, estamos llevando a cabo experimentos sin dirección y presenciando la transformación del océano costero a nivel mundial," dijo Jackson. "Estamos presenciando la desaparición de los organismos grandes y el aumento ascendente de los invertebrados y microbios a lo largo del océano costero. No sabemos que tan fácil es invertir el proceso, suponiendo que téngamos la voluntad de hacerlo." La eliminación de los depredadores principales de los mares rompe las redes marinas de alimentos, haciendo los mares costeros más vulnerables a varios problemas que surgen hoy en día, como florecimientos tóxicos y epidemias. Delimitar todo esto dentro de un contexto histórico es absolutamente vital si es que los investigadores van a comprender por completo las causas y los resultados del cambio en nuestros mares costeros. El responder únicamente a las actualidades, a base de caso por caso, no puede resolver los problemas del mar porque la perturbación de los impactos humanos son sinérgicos y tienen profundas raíces históricas," dijo Jackson. "Muchas de las extinciones hacen que los ecosistemas sean más vulnerables a otras perturbaciones tanto naturales como humanas." Wolfgang Berger, un investigador paleoecólogo y otro coautor del informe, ha estudiado sedimentos de la cuenca de Santa Barbara que datan de hace más de mil años. "Tenemos la tendencia de ser más familiarizados con registros históricos en sistemas terrestres," dijo Berger. "Si uno no entiende el horario de los cambios de un ecosistema—sea el chaparral en la tierra o la vida marina en el mar—entonces uno verdaderamente no entiende el ecosistema." |
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