El Centro para la Conservación y Biodiversidad Marina desarolla estrategias para ayudar restablecer la biodiversidad en los océanos del mundo.

Como resultado de su trabajo como detective científico, la investigación actual de Jackson habla sobre la restauración de la biodiversidad en las poblaciones marinas.

Mientras Jackson indica que la sobrepesca en ciertos sitios ha atrasado el reloj evolucionario por más de medio billón de años, también declara que existe razón de ser optimista. En contraste a la mayoría de los ecosistemas terrestres, en donde muchos animales grandes han desaparecido, dice que la mayoría de las especies marinas probablemente todavía existen en cantidades suficientes para lograr una restauración completa.

Sin embargo, invertir siglos de sobrepesca no sera lo más fácil. El criterio actual por el manejo y conservación de las pesquerías tiende a subestimar los impactos históricos de la sobrepesca.

Jackson propone que la creación de grandes áreas protegidas en los océanos, donde a la vida marina se le permita prosperar, y la disminución de la pesca por lo general lo pueda llevar a la restauración de las especies. "Pero esto implica un grado de moderación," dice Jackson, "de lo cuál puede que sea que la sociedad no esté lista."

Rediagnosticando los Oceános

El ecólogo marino Jeremy Jackson y el cinematógrafo Randy Olson recientemente produjeron Rediagnosing the Oceans, una película de siete minutos hecha para más comparar el deterioro de los ecosistemas costeros a un crisis médica. Así como los médicos tienen mejor oportunidad de salvar la vida de un paciente cuando conocen su historial médico, los científicos están mejor equipados para ayudar restaurar los ecosistemas marinos cuando conocen la historia de estos ambientes.

Para mayores informes acerca de esté cuento científico y las tres investigaciones que presenta el video, visite www.oceanRx.org.

Nota del Redactor: Jackson y sus colegas publicaron el estudio, "Historical Overfishing and the Recent Collapse of the Coastal Ecosystems," el día 27 de Julio del año 2001, en la publicación Science. El documento fue dedicado a la difunta Mia Tegner, una investigadora científica de biólogía y destacada ecóloga de bosques de algas marinas que participó en el estudio.


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